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Gente Saludable

Antioxidantes y daño oxidativo

julio 3, 2019

Antes de centrarnos en materia de si los antioxidantes tienen cabida en la suplementación de un deportista, hay que entender que es el daño oxidativo y que lo produce. Todos sabemos que necesitamos oxígeno para vivir, no podemos existir sin el oxígeno, pero paradójicamente es, a su vez, un gas bastante tóxico para la existencia de vida, esto se denomina la gran paradoja del oxígeno. El motivo es que es una sustancia muy reactiva cuando es usado en reacciones redox. Este peligro del radical del oxígeno es debido a su estructura; cada átomo de oxígeno tiene un electrón impar para su orbita externa, lo que le confiere la condición de radical libre y la molécula de oxígeno tiene 2 electrones impares, o sea, es un birradical libre. Ese electrón lo hace muy inestable y reactivo con los componentes de nuestras células alterando las membranas celulares y atacando el material genético de las células, como el ADN. ¿Donde se produce las especies reactivas de oxígeno (ROS)? Se producen en la mitocondria, ya que son las que producen la respiración oxidativa y la cadena de transporte de electrones. Cuando hay una alta demanda de energía, la cadena de transporte de electrones genera mas ROS. La cuestión es… ¿no deberíamos estar muertos si el oxígeno es tan tóxico? 1 Aquí es donde entran los sistemas antioxidantes. Los seres vivos hemos desarrollado sistemas antioxidantes para ceder ese electrón que les falta al oxígeno. Estos sistemas provienen de múltiples formas y orígenes pero aquí pondré algunos ejemplos: enzimas como superóxido dismutasa, glutatión peroxidasa, glutatión reductasa, catalasa, metaloenzimas y algunas moléculas pequeñas: glutatión, bilirrubina, ácido úrico, carotenoides, flavonoides, vitaminas C, E, B6. Aon MA, Stanley BA, Sivakumaran V, et al. Glutathione/thioredoxin systems modulate mitochondrial H2O2 emission: an experimental-computational study. J Gen Physiol. 2012;139(6):479-91. Lo ideal es que hubiera un balance entre sistemas antioxidantes y los prooxidantes, aunque este equilibrio no es perfecto y el daño oxidativo parece ser inevitable. En los últimos años, el estrés oxidativo ha sido implicado en una gran variedad de procesos degenerativos, enfermedades y síndromes. Algunos de estos procesos pueden ser exacerbados y quizás iniciados por numerosos prooxidantes ambientales, medicamentos y alimentos; también hay situaciones que provocan deficiencias del sistema antioxidante. 2 ESPECIES DE OXÍGENO REACTIVAS, RENDIMIENTO Y FATIGA Parece que las ROS son el demonio y hay que evitarlas ¿no? Pues voy a volver a repetirme como hago siempre: LA DOSIS HACE AL VENENO Y es que se ha visto que una concentración muy elevada de ROS produce daño mitocondrial y además interfiere con la contracción muscular (Vollaard et al. 2005; Powers et al. 2011) pero esto también ocurre cuando no hay nada de ROS. Es decir se necesita un “poco” de agentes oxidantes para haya una contracción correcta y una señal que le diga al músculo que tiene que adaptarse y crecer. Como todo en la biología, sigue una gráfica de dosis respecto efecto en forma de U invertida La producción de ROS durante el ejercicio depende del volumen total y la intensidad de éste, de ahí viene que un ejercicio hasta la exhaustación es perjudicial para el organismo y oxidante. En cambio, siempre se recomienda ejercicio con moderación por su beneficios y ser antioxidante. (Ashton et al. 1998; Alessio et al. 2000) 3 Se ha postulado que en situaciones de alto estrés como un ejercicio muy intenso, los radicales libres sobrepasan demasiado nuestros sistemas antioxidantes. En estos casos puede ser interesante el uso de antioxidantes pueden ayudar a neutralizar los radicales libres y, por lo tanto, prolongar la integridad del músculo esquelético y prevenir una disminución en el rendimiento (Morillas-Ruiz et al. 2005; Oh et al. 2010). Estudios como el de Medved et al. (2004) mostraron un aumento del 26,3% en el tiempo de ciclismo hasta la fatiga al 90% Vo2 usando n-acetilcisteína (NAC) por vía intravenosa en ocho hombres entrenados. Kingsley et al. (2005) observaron que la suplementación con 750 mg / día de 1-fosfatidilserina durante 10 días tenía una tendencia a mejorar el tiempo en una prueba de carrera. Se ha demostrado que la vitamina C puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico (Kreider et al. 2004; Valko et al. 2006), mientras que la vitamina E podría mejorar el equilibrio energético a gran altura (Simon-Schnass y Pabst 1988). ¿Son los antioxidantes un suplemento recomendable? En mi opinión, NO (basado en los estudios) o por lo menos no de uso crónico, la mayoría de estos estudios emplean inyecciones intravenosas en lugar de suplementos orales comunes. En general, la evidencia científica no respalda la creencia de que las vitaminas y los antioxidantes son ergogénicos o contribuyen a mejorar la efectividad del entrenamiento. El consenso es que las vitaminas C y E exógenos y la ubiquinona no son ergogénicas en atletas SANOS y gente de a pie, y las vitaminas C y E y el β-caroteno no previenen el daño muscular inducido por el entrenamiento en humanos (Williams 2004). 4 Voy a ir un poco más lejos, basándose en la gráfica de U invertida, incluso puede producir un efecto negativo (Gómez-Cabrera et al. 2005, 2008; Ji 2008). 995/5000 Un ejemplo de la suplementación con antioxidantes que interfiere con el entrenamiento es cuando ocurre una lesión muscular, como después de un ejercicio intenso, no acostumbrado y especialmente excéntrico. Se ha demostrado que las vitaminas C y E retrasan la curación y la recuperación de la fuerza. Los radicales tales como ROS y NO • desempeñan un importante papel de señalización para el metabolismo, la mitocondriogénesis (generación de más mitocondrias) y la angiogénesis (mayor vascularización), y la supresión artificial con antioxidantes puede debilitar estas señales y una menor adaptación al entrenamiento. Por ejemplo, una respuesta al aumento del estrés oxidativo asociado con el ejercicio es una mayor defensa de nuestro propio sistema antioxidante gracias a la producción de enzimas antioxidantes como la SOD y la glutatión peroxidasa (GPx). Sin embargo, la suplementación con antioxidantes reduce tales adaptaciones al interferir con la señal mediada por radicales. Podrías preguntarte, ¿y qué más da que uses un sistema antioxidante externo (suplementación)que el interno propio? Pues a corto plazo no pasa nada, sin embargo, los mecanismos endógenos podrían ser más importantes cuando la producción de radicales es particularmente alta. Se ha observado un daño oxidativo significativamente mayor en atletas que hicieron triatlones de Ironman cuando tomaron suplementos antioxidantes que en aquellos que no lo hicieron. 5 ¿Situación donde sean útiles y conclusiones? La suplementación con antioxidantes tiene ciertas situaciones donde es probablemente beneficiosa: – Entrenamiento a gran altitud, ya que la producción de radicales se intensifica y la defensa endógena se debilita en la hipoxia (Pialoux et al. 2006, 2009a, b) – Competiciones importantes – En el caso de una deficiencia diagnosticada aunque es raro si se consume una dieta equilibrada. Cada persona es un mundo, y saber que dosis seria la optima y por cuánto tiempo ha de ser suplementada lo hacen que para la mayoría de gente no requiera una suplementación con antioxidantes. En definitiva, si eres una persona normal como el 95% de los que leerán esto, y no vas a hacer competiciones extremas, o vives en las montañas del Himalaya, te recomiendo que sigas una dieta con gran cantidad de frutas y verduras.